
Mou no deja indiferente a nadie
Falta una semana para el partido más esperado, el que la mayoría de los adictos al futbol estamos deseando ver, y a pesar que mi título pueda llevar a confusión hoy no voy a hablar ni de buenos ni de malos, de aficiones o rivalidades que todos ya conocemos. Quiero centrarme en una persona que no ha dejado indiferente a nadie desde que llegó a nuestra liga. José Mourinho.
A pesar de ser uno de los protagonistas del gran partido y aunque coincida con este evento, quiero analizar a este personaje a fondo. No lo digo desde el punto de vista despectivo, sino porque creo que es un auténtico personaje.
Todos hemos podido comprobar que es el rey de las ruedas de prensa ( a pesar del comentario de Guardiola que arrasó durante meses), si sale Mou, todos los focos se centran en él y no existe nada más. Si sale Karanka, parece que ya no hay Mounrinho-show, desmontan el circo de tres pistas sin antes oír lo que el segundo de abordo tiene que decir, que a veces su comportamiento es más correcto, formal y coherente pero claro, eso no vende. Lo que realmente vende es sobre todo, por su faceta más dura, sátira y rebelde. El saca-listas, desplantes, prepotencia, pero ¿qué esconde realmente Mourinho tras los micrófonos?
Nadie lo sabe. Todos vemos lo que él nos quiere mostrar, a veces un tío duro cuando contesta con sí, no, ¿hay más preguntas absurdas?; cuando parece ese colega con el que te puedes tomar unas cañas después del trabajo cuando bromea con los periodistas; o un tirano cuando critica sin piedad sin pelos en la lengua.
Nadie conoce su vida más allá de los micros, es hermético; conocemos su forma de entrenar, tanto positiva como negativa, pero nadie sabe que periódico lee los domingos o si le gusta el helado de vainilla más que el de chocolate.
Nos muestra lo que él quiere que veamos. Cada día una faceta, pero detrás de todas esas máscaras se encuentra una realidad: ha arrasado por donde ha pisado. Ha conquistado todas las copas en Portugal, Inglaterra e Italia. Sólo le queda España y tiene todas las copas en el punto de mira. De momento ha conquistado una, ¿Será capaz de conquistarlas todas para el Real Madrid?. Él apuesta a que sí.
Su proyecto de equipo le está costando un día de críticas otro de alabanzas. El pueblo madridista contesta a su “líder” con la misma moneda. Cuando gana, es ese tío para irte de cañas, cuando pierde es prepotente y no tiene ni idea.
Parece que los engranajes empiezan a encajar, y la maquinaria está bien engrasada. Parece que el Madrid esta temporada puede competir cara a cara con el Barcelona. Pero una cosa está clara, sean rivales, superiores o inferiores, Mourinho va a seguir siendo esa persona indiferente o pasota, ese colega de cañas o ese cabronazo de las ruedas de prensa. Es un auténtico ilusionista.