
Hace unas semanas estaba un 90% de la población pensando en una final de la Champions de Barça-Madrid. Iba a ser un hito en Europa: la final de todas las finales, “el gran clásico” del que poder disfrutar todos los culés y madridistas; pero no nos dimos cuenta que estaban otros equipos. Tanto el Chelsea como en Bayern jugaron bien, no fueron perfectos ni precisos, pero hicieron su trabajo: pasar a la final. Muchos fueron los que opinaron que ambos equipos no jugaron como siempre, no se esforzaron al máximo, hicieron su trabajo pero la puntería, la mala suerte y el no hacer los deberes en el primer partido fue lo que generó una final que ya no interesa a casi toda España (sí a los que les guste el futbol).
Toda esta situación me recordó a hace años con la selección; la de Hierro, Alkorta, Guardiola (como jugador), la de Julen, Luis Enrique, la de Raúl o la de Zubizarreta. Nos decíamos: “este año pasamos de cuartos, ganamos”; “este sí que sí”. Y luego terminábamos viendo las competiciones comentando: “jugamos como nunca y perdemos como siempre”. Creíamos que estábamos capacitados para ganarlo todo, para ser “los reyes del mambo”, pero un poco de mala suerte, la mala puntería, el no hacer los deberes, (y bueno tampoco era un equipazo) nos hizo perder el norte, ser unos quijotes y pensar: hay más equipos contra los que jugamos y a las finales se llegan, no se imaginan. Por eso, los seguidores españoles somos un poco “Quijotes”, nos gusta pensar que somos los mejores, los que vamos a ganar todo cuando hay una buena racha o época de bonanza; pero nadie se fijó en “la otra final”.

Mientras el Atlético de Madrid y el de Bilbao luchando como fieras (o en este caso leones), para ir pasito a pasito hasta la final de la Europa League. No, no es la Champions; no tiene su caché, ni bla bla bla; pero es una competición como otra cualquiera, título europeo que está ahí por mucho que alguno intente desprestigiarlo. Y los de Simeone, que muchas veces son más volátiles que un mono con una bomba, porque los atléticos son así, a pesar de la gran mejora de este año; la incorporación de Falçao desde Manzano y el gran descubrimiento que es Adrián. Si, pierden a veces partidos incomprensibles, pero “el Cholo” no se si les ha metido miedo, les hace trabajar duro o les motiva con caramelos; pero el caso es que funciona. Son un conjunto sólido.

Y el Atlético de Bilbao, que muchos eran los que repudiaban a Bielsa y ahora ha demostrado ser un gran entrenador y saber dirigir al conjunto vasco, potente, con garra, con unos chavales jóvenes que apuntan a estrellas internacionales y que parece que tienen una gran resistencia física (algunos dicen que son como el conejito de esa marca tan conocida de pilas). Además de estar en la final de la Copa de Rey.

En fin, que seguro que a nadie se le llenaba la boca con: “la final de la UEFA va a ser una final española”, porque no interesaban. Interesaba un “clásico”, un grande vs un grande en un estadio novedoso y en una competición con nombre. Lo queríamos todos y en general el populismo; y nos quedamos sin nada. Pero por otro lado, estaban dos equipos luchadores, que parecían modestos pero nos han ido dando lecciones de futbol en cada partido.
¿Sabéis que os digo? Nos vemos en Bucarest.