España llegaba a la Eurocopa de Ucrania y Polonia con la vitola de ser el actual campeón mundial, así como defender campeonato europeo. Es de sobra conocido, lo que esperan todos los aficionados de una selección que ha maravillado al mundo entero por su manera de entender e interpretar el fútbol de una manera vistosa, atractiva y que genera muchísimos adeptos cada día. No obstante, lo más difícil no es llegar a ser campeón. Lo complicado es mantener esa condición en un periodo de tiempo más allá de los 4 o 6 años.
Una vez se saborea el éxito, lo normal es querer repetir. De ahí, las múltiples exigencias de los aficionados españoles. Son millones de entrenadores, pero solo un responsable para que todo salga como debería: Vicente Del Bosque. La fama del salmantino es ahora mismo una contradicción que divide a muchos aficionados. Por un lado, se piensa que Del Bosque es un alineador, que no entiende muy bien los partidos y que la lectura de los mismos es casi siempre errónea. También se le achaca su conservadurismo a la hora de poner en liza a los once hombres titulares, así como a los convocados para los torneos importantes. Por otro lado, están quienes defienden su trabajo en el Real Madrid en cuanto a títulos y su prestigio en cuanto a torneos domésticos y continentales a nivel de club y que ha llevado a la selección a ganar la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 y la Eurocopa 2012.
No obstante, las críticas futbolísticas son justas. En este artículo, se intentará poner de manifiesto dichas críticas, así como una solución al respecto.
En defensa, uno de los mayores defectos, es a la hora de hacer el repliegue o transición defensiva. Incluso en estático, España deja muchos espacios. Estos espacios, le son favorables al rival para que transite ofensivamente. En la captura, se puede observar como Jordi Alba se preocupa de juntar líneas, más que ocuparse del carril zurdo. También se puede observar que juntar las líneas, no significa defender mejor. En el centro, Cassano le tiene ganado el espacio a Ramos, generando un arrastre entre él y piqué. No obstante, el juntar líneas no solo es cosa de Alba, sino también de Arbeloa. Un cambio de orientación o balón en profundidad para que llegue el carrilero rival podría ocasionar muchos problemas a la selección. La solución pasaría por separar las líneas y no bascular en demasía, ayudado por alguno de los jugadores de 3/4.
Siguiendo con algunos defectos defensivos de la selección española, se pueden observar dos detalles a la hora de defender en estático. En la primera captura, se puede observar como tres jugadores están pendientes de la incursión de Modric. Ninguno, defiende el carril derecho y deja notables espacios en el centro, dependiendo en exceso de la ayuda del apoyo de los mediocentros.
En la segunda imagen, una rápida combinación de los croatas han permitido generarles superioridad posicional en el carril que defiende Jordi Alba. Haciendo otra vez el “achique de espacios”, una situación de más acumulación, que bien defendido. Esto pasa, porque la ayuda de los mediocentros, hacen que la acumulación de hombres en el centro, permita utilizar las bandas al equipo rival. En ambas situaciones, se pueden mejorar con una mejor ocupación del espacio. Una presión más exhaustiva de los mediocentros que no tienen la marca de ningún jugador. De forma que, el equipo que transita ofensivamente, ha de buscar una solución más en estático, con alguien que genere rupturas y fije o genere espacio con su movimiento.
Para cerrar los aspectos a mejorar de la selección en defensa, también es necesario hacer hincapié en la transición defensiva o repliegue en movimiento. En un contragolpe rival bien organizado, España puede verse en un serio aprieto. En esta captura se puede apreciar que, con hacer uno o dos movimientos del rival con el esférico, los espacios que deja “la roja” son muy grandes. Prácticamente todo el carril izquierdo español desguarnecido y con posibilidades de encontrar puerta el jugador que está pisando el centro del campo en esta captura, a poco que tenga algo más de velocidad. El achique del espacio, vuelve a ser una de las causas fundamentales. Se está más pendiente del hombre que del espacio en sí.
En esta captura, se puede observar un contrataque de la selección española. El esférico lo tiene Iniesta en zona de medios y apenas tiene apoyos para transitar. Solo Silva. Con 3 o 4 defensores italianos que no ocupan bien el espacio, cerrando la defensa. Se puede a llegar a la conclusión, de que el equipo español es bastante largo y tarda en ejecutar una transición bien llevada por falta de apoyos. Se puede observar hasta 4 jugadores detrás del balón y la banda derecha, descubierta, sin un carrilero que aporte esa profundidad. Por ello, la colocación a la hora de contratacar es fundamental para llevar con éxito el objetivo.
Otro de los defectos más habitúales de la selección, es la falta de amplitud. En la imagen, se puede observar como Piqué intenta pasar el balón en corto, mientras la presión croata ocupaba todo la parte derecha del ataque español. Una rápida circulación del esférico para combinar entre Xavi y Xabi Alonso para que pasase a Silva, sería una solución plausible. No obstante, se sabe de la pausa de Xavi Hernández a la hora de tener el balón. No le “quema” y puede retener balón el suficiente tiempo para que los jugadores rivales le encimen. Por ello, la solución más rápida y que daría más dinamismo a la transición ofensiva del equipo son las diagonales o cambios de orientación. Más riesgo en el pase, pero más fluidez atacante.
Otro de los defectos a la hora de hacer la transición ofensiva, es la lentitud de la misma. El máximo responsable de esto es Xavi Hernández. Un elemento más, del conservadurismo de Vicente Del Bosque en cuánto a asegurar la posesión. Hernández baja mucho a la base de la jugada para tener contacto con el balón. Este movimiento, hace que Busquets y Xabi Alonso se distribuyan como interiores. Esto, origina que no exista fluidez y se dificulte los movimientos en zona de mediapuntas, como se puede observar en la imagen, está densamente poblada por jugadores rivales.
Otro de los habituales defectos de la selección, es que al jugar con falso 9 se pierde la referencia y también se pierde a Silva, cuando se situa entre líneas. El canario se encuentra solo, pero sin practicamente apoyos a los lados. Esto hace que el futbolista no cree movimientos de ruptura y que el espacio de ocupación italiana, haga sus deberes sin mayor solución. Lo más plausible para poder solucionar la transición ofensiva, es la permuta entre el que juega de extremo y el que juega de falso nueve, buscando los apoyos. Porque si no, tal como muestra la imagen, se límita la transición y se obliga a ceder atrás, así como que el falso 9 tenga que venir a apoyar la jugada ofensiva. Cero riesgo del pase y cero amplitud.
Una consecuencia directa de la falta de amplitud, es el abuso de otro recurso: el juego interior. Esto ocurre, por no querer arriesgar el pase en largo o diagonal cuando se está habilitado para ello. En esta imagen se puede observar como la selección se abre hacia la banda pero Xavi Hernández (al venir a buscar el balón a la base) ha de buscar huecos, pero sin arriesgar. Aunque sea mayor riesgo el abuso del juego interior, Hernández tiene tres opciones para hacer bascular al equipo rival y sorprenderles en en dicha basculación, encontrando espacios generados ante la lentitud de las posibles ayudas en zaga rival. En este aspecto, Alonso no duda. Sin embargo, Xavi intenta siempre buscar el juego interior, con el consiguiente riesgo de perdida y riesgo de perder la posición en repliegue.
A pesar del juego desplegado y del conservadurismo en el juego de Vicente Del Bosque, la selección española desarboló en la final a la selección italiana goleandola por 4-0. Exhibiendo un fútbol, que pese a 20 minutos del primer tiempo de la selección “azzurra”, hizo que España ganase comodamente. Entre otras cosas, porque no se especuló con la posesión, se arriesgó más la misma y se fue más vertícal. Un camino a seguir de cara a futuras competiciones como la Copa Confederaciones de 2013 que se jugará en Brasil o el Mundial que se disputará en el mismo país, a mediados de 2014.
Son campeones, pero aún con margen de mejora para parecerse a aquella selección de 2008 que maravilló a Europa entera.